Premios Pau

Densificar a escala humana

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El proyecto liderado por Mathias Klotz, Edificio Mirador Barón, en Valparaíso, ganador de la categoría Densificación Equilibrada del 2019, se integra al entorno y pone en valor la cultura porteña.

Lo escuchamos todos los días: hay que densificar, la población mundial se expande y para el 2050 el 68% vivirá en zonas urbanas. Pero ¿cómo hacerlo manteniendo la calidad de vida de los habitantes? Este proyecto, ganador del Premio PAU 2019, sirve de ejemplo y guía en este sentido: densificar sí, pero con mesura y criterio, un tema fundamental hoy, que los impulsores del certamen, la CChC junto al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, el Colegio de Arquitectos, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), subrayan con esta categoría específica.

Mirador Barón, por un lado, recuperó e integró un antiguo edificio histórico, el Hospital Ferroviario. Por otro, creó un conjunto considerable de viviendas, 220 departamentos, unos 660 habitantes y superficies que abarcan los 21.378 m2, sumándose armónicamente no solo al paisaje de Valparaíso sino también fusionándose con su cultura e historia. “En lugar de construir torres bastante hostiles -que es lo que se hace normalmente en Valparaíso- trabajamos más bien un edificio horizontal, con una escala amable hacia la calle y los vecinos (solo un piso más alto de lo que había), que se desarrolla de la pendiente hacia abajo”, explica Mathias Klotz.

Mónica Álvarez de Oro, presidenta de la Asociación de Oficinas de Arquitectos, AOA, destaca también estos puntos. “Por su escala y ubicación entrega a la ciudad una terraza pública, un nuevo mirador que se suma a los ya existentes, haciendo de articulador entre el espacio urbano y el espacio privado del mismo edificio. Es además un espacio verde, donde la techumbre de la edificación se convierte en jardines públicos. Hay que destacar también la voluntad del desarrollador de ceder espacios privados al uso público y el buen resultado de esta condicionante autoimpuesta que se logra mediante la arquitectura”. En la práctica, ¿cómo se traduce esto para sus habitantes? Martina Zschoche, una de las primeras vecinas del condominio, lo grafica bien: “Estoy absolutamente enamorada de este proyecto, para donde mires es precioso. El espacio común… vas caminando por el paseo y tienes una vista a los cerros fantástica, entre medio ves el mar, con toda esta arquitectura y detalles cuidados. La gente del cerro Baron es encantadora, es como el Chile de antes; subes el cerro a pie, las personas todavía te saludan, te acogen, están los almacenes de barrio con sus especialidades, es una escala humana, es soñado”.

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